Arvac 01
Durante 2026 el virus de COVID sigue circulando como el de la gripe, pero durante todo el año.

El origen de las vacunas basadas en proteínas recombinantes —la tecnología vacunal con mejor perfil de seguridad desarrollada hasta la fecha— se remonta a 1982, cuando mediante ingeniería genética se logró producir la proteína antigénica del virus de la Hepatitis B en levaduras, sin necesidad de cultivar el virus patógeno.

En 1997, el Laboratorio Cassará desarrolló AgB, la primera vacuna proteica contra la Hepatitis B fabricada en América Latina, la cual se aplica a recién nacidos desde hace más de 30 años.

Durante la pandemia de 2020 Cassará conformó un consorcio público-privado con más de 500 profesionales de 20 instituciones diferentes, para desarrollar una vacuna COVID segura para vacunación de refuerzo anual fuera de la emergencia, con la nueva tecnología de las vacunas proteicas que pueden actualizar la variante en apenas cuatro meses.

Los estudios preclínicos concluyeron en diciembre de 2021, permitiendo avanzar con los estudios clínicos de Fase I en 2022, y los de Fase II y III durante 2023, lo que culminó con la aprobación del registro definitivo (no de emergencia) por parte de ANMAT a finales de ese año.

En 2026 la vacuna ARVAC se incorporó al Fondo Rotatorio de la OPS para abastecer con una estrategia COVID segura y eficaz a todos los países de América Latina y el Caribe.

Tipos de vacunas

Esta tecnología permite:

Los estudios clínicos de Fase 2 y 3 demostraron que ARVAC es altamente eficaz como vacuna de refuerzo, generando una respuesta inmune potente y sostenida frente a variantes circulantes del virus SARS-CoV-2.

Más del 90 % de las personas vacunadas con ARVAC desarrollaron seroconversión con títulos elevados de anticuerpos neutralizantes.

En adultos mayores de 60 años, el 90 % alcanzó niveles de anticuerpos superiores a 1030 UI/ml, cifra que se asocia con una protección estimada del 90 % contra la enfermedad sintomática.

En adultos mayores de 60 años y personas de riesgo con enfermedades cardíacas, respiratorias, renales y diabetes, ARVAC demostró protección con niveles de anticuerpos superiores a 1030 UI/ml, cifra que se asocia con una protección del 90 % contra la enfermedad sintomática.

De acuerdo con el boletín epidemiológico nacional el virus que causa COVID continúa mutando, escapando de la inmunidad, y circulando durante todo el año.
El virus que causa COVID muta y cambia todo el tiempo, evolucionando para escapar de las defensas del sistema inmunológico de forma similar al virus de influenza que causa gripe. Pero a diferencia de la gripe, COVID enferma con secuelas persistentes y graves como deterioro cognitivo.
Las personas que no han recibido una vacuna COVID anual actualizada contra las nuevas variantes no están adecuadamente protegidas contra la enfermedad por COVID.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS), alineada con las directrices del Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE) de la OMS, enfoca su estrategia actual en priorizar la vacunación periódica de los grupos con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves, hospitalización o muerte por COVID.
La recomendación establece que el esquema ya no se mide por "número de dosis totales" recibidas desde el inicio de la pandemia, sino por refuerzos anuales o cada 6 meses basados en el nivel de riesgo.

Grupo de Riesgo Alto (Prioridad Máxima):
- Personas mayores de 65 años.
- Personas con enfermedades crónicas importantes o comorbilidades: Adultos con diabetes, obesidad grave, enfermedades cardíacas, renales o pulmonares crónicas.
- Personas gestantes: Se recomienda una dosis en cada embarazo, sin importar el trimestre, para proteger tanto a la madre como al bebé.
- Personas con inmunodepresión moderada o grave: (A partir de los 6 meses de edad). Para ellos, se aconseja preferentemente un refuerzo cada 6 meses.
- Personal de salud: Trabajadores en la primera línea de atención para mantener la resiliencia del sistema sanitario.
Las personas de bajo riesgo, cada vez que se reinfectan y vuelven a enfermarse por COVID tienen efectos acumulativos en el deterioro de su salud. Esta es una diferencia fundamental de COVID respecto de la gripe. La reinfección con SARS-CoV-2 contribuye a riesgos adicionales significativos de mortalidad, hospitalización y secuelas en varios órganos, aumentando los riesgos de contraer enfermedades neurológicas (deterioro cognitivo), cardiovasculares, hematológicas, renales y diabetes, entre otras.
Es decir que, a diferencia de la gripe, cada vez que una persona se enferma por COVID-19 tiene más predisposición a tener demencia, diabetes, síndromes metabólicos, y otras enfermedades.
Mientras que las reinfecciones por otros virus respiratorios se pueden tolerar, no está claro que la acumulación de reinfecciones por SARS-COV-2 a lo largo de los años se pueda tolerar, incluso en personas sanas.

Nature medicine https://doi.org/10.1038/s41591-022-02051-3
Estudios publicados indican que las personas que se reinfectan y vuelven a enfermarse otra vez por COVID, tienen 3.5 veces más riesgo de tener secuelas pulmonares, 3 veces más riesgo de tener trastornos cardiovasculares, 3 veces más riesgo de tener trastornos de coagulación y hematológicos, 2.5 veces más riesgo de tener trastornos gastrointestinales, 3.5 veces más riesgo de tener trastornos renales, 2 veces más riesgo de tener trastornos de salud mental, 1.7 veces más riesgo de tener diabetes y 1.6 veces más riesgo de tener trastornos neurológicos.
Las personas que se reinfectan y vuelven a enfermarse dos o más veces, aumentan aún más sus riesgos de contraer enfermedades.
Es decir que, a diferencia de la gripe, cada reinfección con enfermedad sintomática por COVID genera un deterioro acumulativo de la salud.

Nature medicine https://doi.org/10.1038/s41591-022-02051-3
Estudios publicados con seguimiento en 135.000 personas infectadas, indican que el riesgo de muerte se mantiene elevado incluso a tres años de ocurrida la infección y hospitalización. El SARS-COV-2 es un virus nuevo, no hay otro estudio publicado de seguimiento por más de tres años.
Los estudios han informado que en pacientes hospitalizados por COVID el virus lleva a una infección sistémica con replicación viral en sitios extrapulmonares y persistencia de ARN del virus en varios tejidos durante años. No está claro en qué medida la lesión durante la fase aguda o la persistencia viral participan en el riesgo prolongado en estos órganos.
Reducir el riesgo de hospitalización aumentando la aceptación de la vacunación es una estrategia clave para reducir el riesgo de pérdida crónica de salud en personas con infección por el virus SARS-CoV-2.

Nature medicine https://doi.org/10.1038/s41591-024-02987-8
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